Friday, February 23, 2007

Un suicidio con cierto caché -y la reinauguración del blog-.


Reinauguro; es decir, inicio por segunda vez. Pero también inicio algo nuevo, no es sólo la mera repetición de una ceremonia ya celebrada; una reinauguración está cargada de elementos nuevos que se condicen con la segunda componente de la palabra, con "inauguración". Así que tenemos para el deleite de sus pupilas curiosas y ociosas que espero paseen por aquí, plantilla nueva y uno que otro detalle para amenizar la lectura.

Bueno, bienvenidos nuevos lectores ocasionales -niñas, amigas, en particular-. Tenía ganas de reiniciar este blog pero no sabía cómo. La verdad, es que mi vida cotidiana no arroja material ni suficiente ni digno para armar un blog, así que he optado por buscar distintos temas que puedan servir. En esta ocasión, y creo que en muchas más, será el cine. Más bien, películas; alguna historiecilla que se me haya cruzado por delante y que me haya llamado la atención. Porque de cine, así hablar de cine propiamente tal, no podría, ni idea.

Doy por reinaugurado the moments won't come -porque, efectivamente, los momentos no llegan, hay que buscarlos-.

Ayer vi Caché (escondido). Una película dirigida por Michael Haneke, un alemán que tiene estudios de filosofía y psicología (ahora entiendo varias cosas). La verdad, es que la elegí porque me había encantado Juliette Binoche en una película que vi hace mucho tiempo, y que creo se llamaba Chocolate -su pareja protagónica era Johnny Deep, por si alguien la recuerda-. También la había visto en Bleu, y también me gustó mucho esa vez. Bueno, me encontré con una Juliette Binoche no tan linda como yo la recordaba, producto de la edad, supongo. Y en un personaje que estaba demasiado lejos de ser aquella adorable mujer que fabricaba chocolates, acercándose un poco más a esa infelicidad que brotaba de manera progresiva en Bleu.

Bueno, ahí estaba Juliette Binoche, "Anne", sosteniendo uno de esos matrimonios que uno se pregunta cómo, y que últimamente parecen ser un fetiche de los cineastas. Esos donde, no, no adivinen antes de tiempo, no se trata de infidelidad. Esos donde no hay infidelidad, pero sí "falta de felicidad". Y también hay hijos, hijos no muy crecidos, entonces es aún mayor la incertidumbre del espectador. Bueno, quizás la película no daba la información suficiente como para entender la dinámica familiar y etc, patrañas, el norte de la película, de todas formas, es otro.

"Caché"; la RAE la define como "distinción, elegancia, cotización de un artista del espectáculo o de ciertos profesionales que actúan en público". Pero esta última parte de la definición son sólo más patrañas que interesan a nadie.

Esta película es sobre una venganza bastante particular. De hecho, el personaje que busca venganza, "Majid", insiste en no dejar claro, para el espectador, que lo está haciendo, insiste en parecer inocente. Gesto que, precisamente, agudiza su venganza, y la hace más brillante, más "elegante y distinguida". La venganza, entonces, es la que tiene cierto caché. Es la venganza de Majid sobre Georges (esposo de Anne, el personaje de J. Binoche), de un hijo de empleados argelinos sobre un hijo de una familia francesa acomodada -de la que, por lo demás, prácticamente no queda nada, excepto el propio Georges-, la venganza de un par de hechos que este último llevó a cabo a los 6 años, privando al primero de una vida mejor. Georges evitó, mediante mentiras e inventos, que sus padres adoptaran a Majid, hijo de una pareja de empleados argelinos de su padre, tras la muerte de aquellos.

La venganza es, ante todo, psicológica. O pretende serlo. En mi opinión, lo logra, pero sólo hasta cierto punto. Majid envía amenazas a Georges; dibujos infantiles donde la sangre era el elemento principal -aludiendo, por una parte, a la etapa de la vida en que Georges le hizo daño y, por otra, a una condición de salud de Majid y a la forma en que finalmente acabaría la venganza-, videos con grabaciones de la casa de Georges por fuera, con todas las entradas y salidas de los moradores -le está controlando la vida, como Georges "controló" la suya hace tantos años privándolo de ciertos privilegios-. La venganza acaba con Majid suicidándose, degollándose. Precisamente lo mismo que hizo, siendo un niño, con un gallo que Georges le pidió que degollara -para luego acusarlo con sus padres-.

Majid sólo pretende crear en Georges la conciencia de culpa, y calar más profundo instalando también una inconciencia de culpa -inconciencia como lugar más profundo que su contrario-. Pretende condenarlo a sentir culpa de manera crónica. Ello se ve, al menos, en los sueños de Georges. Georges, entonces, sólo se queda con el remordimiento de aquello que hizo a los 6 años, de puros celos infantiles, de no querer compartir ni a sus padres ni privilegios -Majid tenía pieza solo y él no-. Majid se suicida delante de Georges. Esa noche, Georges sueña con el día en que Majid se fue de su casa con dirección a un internado o algo por el estilo.

Pero un sueño no implica una marca trazada en la mente de alguien. Georges seguiría con su vida después de lo ocurrido, probablemente. Los efectos de lo ocurrido sobre su matrimonio, creo que podrían tanto destruirlo como rearmarlo, hacerlo resurgir. Como toda crisis, como todo secreto guardado celosamente, como toda falta de confianza. Siempre están esas dos opciones ultra opuestas e igual de probables. Quizás Majid le hizo un favor a Georges. Sin quererlo, obvio. Finalmente Georges tuvo que enfrentarse consigo mismo y hurgar más profundo de lo que se hubiese creído capaz.
Por su lado, Majid se suicidó porque no tenía alternativa. Sólo adornó su suicidio con algo mejor que el anonimato. Su venganza fue eso; el conocimiento de su suicidio para una conciencia que él odiaba. En ningún caso una venganza propiamente tal. Un suicidio con cierto "caché".

3 comments:

valeska said...

Gracias bella por pensar en mi como una de sus lectoras....

Gracias también por hacer resugir en mi un bello momento; leyendo su texto sobre esta película vuelve a mi mente que fue esta la última salida al cine que tuve hace muuuucho tiempo ya.

Debo confesar que al momento que termine de verla, como siempre me quedaron mil dudas y creia no haberla entendido; pero con el paso de los días y lo que leí sobre ella creo que la impresión que me lleve de ella fue la correcta...Por lo menos no soy la única que cree o piensa que cada acto humano contiene algo de caché...Incluso un suicidio o una venganza; actos que para mi deben contener la elegancia necesaria para ser llevados a cabo.

Te Quero Muxo!!!

Bexos!!

Tau!!

Morgana said...

Yo te había escrito un mensaje re lindo, pero no se grabó. Por eso ahora seré más breve, pero me hago presente...=P

Sigues escribiendo tan o más genial de lo que recordaba, así que cuenta con esta lectora. Y gracias por considerarme...te quero!

Y bueno, sí, la vida es mejor cuando se le busca un caché, así que, definitivamente cualquier acción humana debe ser realizada con caché para que se transforme de momento a escena o episodio. Ojalá todos buscaran ese caché en sus actos y de este modo llenaran de magia sus días y regalaran algo más que minutos vividos sino más bien una película en vivo, por así decir.

Muchos besos y visita mi blog

Ciao!

www.morganabewitched.blogspot.com

Calvero said...

Un buen comentario con el que me encuentro buscando información sobre Caché. Un poco añejo mi comentario, pero ahí está. Te invito a ver mi blog en donde algo espero contribuir.